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Ignacio Prado, sobre la industria del factoring: “Creo que podríamos crecer entre 2% y 4% durante 2017”

Lleva casi 15 años en el rubro del factoring, por lo que ha visto todos los cambios al respecto, desde la promulgación de la ley, hasta el paso del papel al mundo electrónico. Ignacio Prado asumió a principios de 2017 como presidente de la Asociación Chilena de Factoring (Achef), por un período de dos años, además de desempeñarse como gerente general de Factoring Security.

Prado reconoce que últimamente ha habido varios cambios en la industria, “pero que hay algo que nunca cambia: cómo funciona este negocio y su dinámica. Puede que te vayas feliz porque hiciste extraordinarios negocios, pero nunca tienes la certeza si la jornada siguiente será igual”, dice Prado. “Es un negocio que dura 60 días, debido a los pagos. Es un ciclo demasiado rápido”, agrega.

¿Cómo ha cambiado entonces la industria en los últimos años? -La tecnología ha ido avanzando mucho y con la entrada de la factura electrónica se dio un impulso muy importante.

¿En qué sentido? -La factura electrónica te permite comprar documentos que, en el inicio, son “documentos ciertos”. Antiguamente, con la factura en papel, podías estar comprando un documento que era totalmente falso. Es un tremendo cambio. Claro, no sabes en qué se va a traducir el pago, pero es mucho más confiable que con el papel.

¿Cuál es el porcentaje de pérdida en los documentos donde no se concreta el pago? -La historia dice que, efectivamente, el grueso de lo que compraste es verdadero, o sino no sería negocio. Lo que sucede es que hoy, el pequeño porcentaje que podría ser fraudulento, ya no existe. Sin embargo, puede que lo que estás comprando como cierto, no se pague por diversas razones, como por ejemplo que el deudor de la factura no tenga para pagar. También está el riesgo de los 8 días, hasta que la factura no está “perfeccionada”.

¿Cuál es el riesgo durante ese período? -Que el deudor haga una nota de crédito, rechace o anule la factura. En definitiva, siempre existe la posibilidad de no pago en la factura, por eso que es importante el conocimiento del cliente y el deudor; pero claramente la factura electrónica minimiza ese riesgo. Además, ha permitido que entren muchos más actores a la industria, ya que los costos operacionales se han reducido al llevar esto al mundo electrónico.

¿De qué forma eso se ha traducido en el aumento del negocio? -Tenemos una correlación con la economía muy alta. Sin embargo, estos últimos meses ha disminuido esa relación. Si bien la actividad del factoring está baja, no está tanto como la economía.

¿A qué se debe? -Principalmente a nuevos actores que están contratando factoring como herramienta financiera y, por otro lado, las distintas empresas de factoring están cada día más especializadas y haciendo bien su trabajo, lo que permite difundir buenas prácticas. Hoy el factoring es una forma de financiamiento muy aceptada. Desde pymes hasta compañías grandes.

¿Hay alguna industria o sector que aún no esté bien cubierto por el factoring? -Creo que en el segmento de las empresas pequeñas (mype) aún no hemos logrado profundizar el negocio. Ahí hay que hacer un trabajo en conjunto entre las empresas de factoring y las autoridades y entidades gremiales. Quizá hay un cierto grado de culpa de nosotros, pero también de las mismas mypes que no se han organizado bien para entender este tema. Si nosotros somos una buena herramienta de financiamiento para las empresas medianas, no veo por qué no podemos serlo también para las pequeñas.

¿Cómo están las proyecciones del factoring para este año y el próximo, tomando en cuenta factores como las grandes reformas y el clima preelectoral? -Si bien nos hemos ido distanciando un poco de la curva de la economía, de todas maneras iremos siempre de la mano con la confianza del sector empresarial. Si ellos no invierten, no tendremos ninguna posibilidad de pegarnos saltos cuánticos en la actividad. Nosotros compramos facturas, o sea ventas de empresas.

¿Pero hay un ambiente enrarecido para esta industria? -Sí, efectivamente. Digamos que 2017 no será un gran año, pero puede ser mejor que el año pasado, tomando en cuenta que en los últimos han sido bastante planos. Creo que podríamos crecer entre el 2% y el 4% el 2017. Pero si el clima empresarial cambia de forma positiva y hay más inversión, nosotros también estaremos con mayor actividad. ¿Los ha golpeado la Reforma Tributaria? -Va en la misma línea. Esa reforma afecta a las empresas, las que mientras no tengan claridad cómo le afectan las reformas, obviamente, no van a invertir. Mientras las incertidumbres continúen, eso también afectará a nuestra actividad.